Colorblind (Part 2/2)

Diciembre 3, 2008 at 9:23 pm (Colorblind) ()

As uneasy as he was feeling, Bill managed to fall asleep, exhausted from all the crying he’d done. Luckily, his dreams were on the sweet side. However, it could not last forever.

Simone banged on the door of her younger son for what felt like the umpteenth time before she barged in. In any other situation she would have just given up and waited until Bill got up. After all hell hath no fury like Bill woken up early and she, as his mother, knew that pretty well. Now, however, she needed Bill awake, no matter if he was going to bitch at her the rest of the day.

“Bill! Bill, wake up!” she shook Bill, who stirred but still had his eyes closed.

“What’s up, mommy? It’s early..,” he said, sleep evident in his voice. Simone sighed.

“I know, dear, but your brother is not here yet.” Bill’s eyes shot open as he sat up, suddenly wide awake. He checked the time in his cell. Barely crack of dawn, but the uneasy feeling of the night before still made his insides writhe.

“Do you know anything about it?” she asked when she saw all colour had drained from Bill’s face.

“I heard him leave last night. I thought he’d be back before we all woke up to avoid giving an explanation.”

“So did I, Bill, so did I, but when I got up he was not there. Besides, he didn’t take his cell with him. I can’t guess where he’s gone. He didn’t leave a note or something. I’m so worried…we gotta go out to look for him,”

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Bill was walking down a street, following some instinct that told him to got to the old abandoned factory where sometimes his twin and him played when they were children, in those blissful days when the sun shone bright and school was over for the summer months.

He eventually arrived, and it was all he could do not to squeal when his gaze fell onto the shape of Tom’s car. He had been right, Tom was there. Bill jumped happy towards the car, as he could see the form of his brother’s head, but when he got nearer he couldn’t help but frown.

Tom had his eyes closed, regardless the brightness of the rising sun, and his face was stained with tears and bloody fingerprints.

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Culpable (XI – Sin solución)

Diciembre 3, 2008 at 9:12 pm (Culpable) ()

OMG OMG OMG dios cuánto he tardado. También es que he estado muy deprimida últimamente y no tenía ganas de escribir, pero con la ayuda de mi hermano todo se soluciona, el pobre ha estado tan pendiente de mi que le ha dejado la novia y todo O.O pero él dice que le importo más yo, y bueno, eso es lo que me saca de la mierda.

Para todos los perracos/as que no tienen ganas de leer en otro idioma, voy a intentar (INTENTAR, soy penosa traduciendo, aunque conozca los dos idiomas a la perfección) traducir colorblind.


- Bill… tú no estás resfriado.

- Ya.

- La doctora se va a dar cuenta.

- Ya.

- Y entonces, ¿cómo vamos a explicar que estés así, que estemos así?

- No se.

- ¡Bill! ¡Reacciona!

- ¡¿Y qué diablos quieres que haga?!

Tom miró a su hermano sin poder creerlo. Se golpeó la frente con la palma de la mano en un gesto de pura frustración. ¿De verdad era tan ingenuo su gemelo?

- Pues parece lógico, Bill, sal ahí fuera y busca alguna revista un tanto subida de tono, y date prisa.

Bill le miró a su vez confundido.

- ¿De qué serviría eso? – Tom abrió mucho los ojos ante esa pregunta, pero inmediatamente dirigió al moreno una mirada muy significativa mientras realizaba un movimiento de muñeca que no dejaba lugar a dudas. El menor se quedó mirando unos segundos atónito a Tom, antes de darse cuenta de que tenía que darse prisa si quería que algo funcionara.

Poniendo pies en polvorosa, Bill abrió la puerta de la habitación e hizo un pequeño sprint en dirección a la salida del hospital, bajando las escaleras de tres en tres (ya que sus largas piernas lo permiten…) pues el ascensor se le antojaba demasiado lento.

Una vez en la puerta se puso a mirar alrededor, a la desesperada en busca de un quiosco o en última instancia de una chica que estuviera interesada en subir para acurrucarse con su hermano. Un escalofrío recorrió su espina dorsal al pensar en Tom con otra persona que no fuera él mismo.

Al fin divisó el quiosco, pero al meter las manos en el bolsillo se dio cuenta de que ni un euro llevaba encima. Miró en busca de esa chica, pero ninguna se le antojaba lo bastante buena para su hermano.

Descorazonado, se giró en busca de una solución que se resistía a aparecer. Con el ánimo arrastrandose por el pavimento, comenzó el camino de regreso a la habitación, resignado a su suerte e incapaz de pensar en una sola excusa medianamente convincente. De pronto un cosquilleo en la nariz, seguido por un monumental estornudo. Un atisbo de esperanza se hizo hueco en su mente. “Quizá si este un poco resfriado”, pensó.

Al llegar a la habitación, sin embargo, ahí estaba su madre con la doctora, hablando. Simone tenía cara de querer saber qué sucedía. Accidentalmente, una de las zapatillas de Bill chirriaron contra el suelo encerado, haciendo que ambas mujeres se giraran.

- Vaya, Bill, contigo quería yo hablar. – dijo SImone. – Creo que tienes un par de cosas que explicarme, ya que tu hermano se cierra en banda.

- Mamá…yo…lo puedo explicar.

*    *    *

Es un poco corto pero tenía que cortarlo ahí, hay que darle un poco de tensión a la historia


XDDDD que mala puedo llegar a ser. A ver que sucede en el siguiente capítulo, no os lo perdais. ¿Será que Simone ha pillado a sus hijos haciendo lo que en teoría no deberían hacer, o tendrá Bill un as en la manga?

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