En el Black and Blue

Mayo 14, 2008 at 3:32 pm (General)

Advertencia: El texto puede contener escenas de índole sexual, no aptas para menores, o que puedan dañar la sensibilidad del lector. Si continuas leyendo, es bajo tu responsabilidad.

Junio 2003 (finales)

Otra vez esa sensación de déjà vu. Solo que el lugar era diferente, y el momento también. Era de noche, pero la blanca iluminación de las farolas me permitía ver una calle sin salida, donde había al final condensado un grupo de gente. Vestían todos en colores similares, blanco, negro, morado y azul. Combinados entre sí de forma aleatoria, pero eso sí, jamás se juntaban el morado y el azul. Me llamó mucho la atención. Caminé en dirección a esa gente y noté que todos cuchicheaban al respecto de la simpleza de mis vaqueros y mi camiseta entallada negra. Desde luego no tenía nada que ver con sus vestidos y ropas elegantes o, por lo menos, llamativas.

Conforme llegue pude ver que estaban en grupos hablando y bebiendo, como de fiesta, y algunos entraban por una pesada puerta negra. Encima de esa puerta, un cartel decía “Black & Blue”. Decidí entrar.

Lo primero que llamó mi atención fue el olor. Olía curiosamente a moras y arándanos. Supongo que por eso se llamaba el lugar “Black & Blue”. Blackberry y blueberry. Lógico.

Lo siguiente que me hizo pensar fue que todo el mundo hablaba inglés. Luego, pensando, me di cuenta de que la gente afuera también hablaba ese idioma, al menos en su mayoría. No lo noté porque realmente estoy acostumbrada a ese idioma, pero después de ver a una chica diciendo algo en un idioma parecido al italiano me di cuenta. Por lo demás el lugar era de todo menos normal. La iluminación estaba en azul o morado, como la ropa de esa gente, separada en dos bloques. Unas columnas en la frontera entre la zona blackberry y la blueberry. La blueberry era a la primera a la que entrabas. Los ceniceros estaban llenos de arándanos, supuse que los de la otra zona lo estarían de moras. Esa zona más allá de la línea de columnas estaba completamente sumida en una niebla artificial, lo que me impedía ver mas allá de la frontera entre ambas zonas. Me acerqué a inspeccionar empujada por una curiosidad que últimamente se había hecho intrínseca a mi persona.

Justo cuando estaba en la línea de columnas un chico salió de la niebla, seguido por una joven totalmente idéntica a él. Me pilló completamente desprevenida, por lo que apenas pude ahogar un grito.

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