Culpable (IV – Declaración)
Advertencia: El texto puede contener escenas de índole sexual, incestuosa (twincest), no aptas para menores, homofobos, personas sensibles y/o que no gusten de Tokio Hotel. Si continuas leyendo es bajo tu completa responsabilidad.
LOS PERSONAJES INTEGRANTES DE LA BANDA, ASÍ COMO SIMONE Y ANDREAS, NO SON MÍOS, SON PERSONAS REALES QUE TIENEN UNA VIDA APARTE TOTALMENTE DESCONOCIDA POR MÍ. LOS HECHOS QUE AQUÍ SE CUENTAN SON SOLO PRODUCTO DE MI IMAGINACIÓN (en teoría).
- Tomi, Tomi, ¿me oyes?.- Solo obtuvo el silencio por respuesta.- Tomi, vuelve, por favor. Yo no se vivir sin ti. -seguía tan dolorosamente silencioso.- Te vas a reir, Tom. Si vieras las caras que nos hiciste poner a todos… realmente nos asustaste. Y la chica rubia, la pobre rubia, menudo recuerdo le has debido dejar. Recordará mejor esa noche que su primera vez.
Tom hizo un gesto de interrogación y abrió lentamente los ojos.
- ¡Tom! Y..-siguió hablando para asegurarse de que se mantenía consciente.- te van a operar, te quitarán algunas rastas, pero como están en la zona de la nuca, apenas se notará.
Observó el gesto torcido que hizo su hermano y echó a reir, nerviosamente.
- No tepreocupes, hermanito, a mi me parecerás igual de guapo.
“Ya está, ya lo he dicho, ya estoy dejándome llevar por mi depravada mente” se reprendió a sí mismo. Entonces se dio cuenta de que Tom había bajado los ojos y sus mejillas se habían encendido.
- Billa…
- No, tomi, no hables. descansa. Ya me lo dirás después. – Sonrió.
- Si no lo digo reviento. Además, si no salgo de la operación…
Bill hizo una mueca de desaprovación ante esas palabras. No, eso ni siquiera era una posibilidad.
- Billa, escuchame, porque me estoy mareando otra vez.- Tenía la vista nublada, no tardaría en perder la consciencia. – Yo…Bill, yo… te…te…amo.
Tom volvió a caer en brazos del sueño inconsciente, sin darle tiempo a ver el rostro confuso de su hermano. Georg, que por fin se había librado de Gustav, entró un segundo y salió en busca de la doctora que les había atendido, Jane Ahnen, que entró a toda prisa a la habitación, llamando a otros médicos, enfermeras y celadores, y también echando a empujones de ahí a Bill, que seguía demasiado sorprendido como para reaccionar.
Tuvieron que arrastrarl, porque incluso cuando le echaron, entorpecía la puerta, impidiendo que salieran a la carrera Tom y la nube de expertos en medicina que se había formado alrededor.
- ¡Bill! ¡Bill! ¡Billy, despierta! – Gustav miraba preocupado a su amigo, que se encontraba en shock. Cuando, a base de empujones y un vaso de agua fría en su cara reaccionó, se derrumbó en el sofá.
“No puede ser, no puede ser, no puede ser.” se repetía a sí mismo. “Tomi siente eso…Yo…y yo…¿qué siento yo?… Esto no debería pasar. Se supone que no debería estar planteándome esto. No, no y no…y sin embargo me gusta tanto la idea..”
Tom no podía amarle, y él no podía corresponderle. Era romper todas las reglas que conocía, e intuía que las desconocidas también. Se puso a pensar en ello detenidamente. Encajaban ahora en su mente cada una de las extrañas palabras y miradas de su hermano, pero seguía sin comprender su frialdad, aquello que tanto daño le había hecho. ¿Estaba tal vez peleando contra sí mismo? ¿O quizá protegiendo a Bill al tratar de apartarse?
El moreno se levantó. De pronto tenía la sensación de no poder aguantar allí ni un solo segundo más. Dio las gracias a Georg y Gustav por estar allí. Le pidió a Gustav que llamara a su madre, Simone debía estar al tanto. Tom podía no salir de esa.
- Cuando sepais algo, llamadme sin falta. …cuando Tom se recupere.- dijo esto como si tratara de convencerse a sí mismo de que Tom iba a sovbrevivir- decidle si pregunta por mí que estoy en casa. Pensando.
- Bill, ¿estás bien?
- ¿Tú qué crees?- respondió exasperado el menor. Pequeñas lágrimas resbalaban por su rostro.
- Quiero decir, dentro de lo que cabe. Pareces preocupado…más preocupado de lo normal.
- Nada que os afecte a vosotros. Cosas de gemelos.
Gustav y Georg silenciaron en el acto. Esas palabras eran mágicas. “Cosas de gemelos” quería decir “no sigas indagando, porque por muy peleados que estemos, nos pondremos de acuerdo en tu contra”.
- Ok, Bill, voy a llamarte un taxi. Tú solo trata de relajarte.