B&B Dreams (I – 2ª parte)
Advertencia: El texto puede contener escenas de índole sexual, no aptas para menores, o que puedan dañar la sensibilidad del lector. Si continuas leyendo, es bajo tu responsabilidad.
Entonces lo vi
El final del tunel daba a parar a un puerto secreto desde donde se veía la ciudad y el puerto oficial. Había un banco, donde estaba sentado él. Su pelo, de un castaño rojizo claro, brillaba ante el sol poniente. Se levantó, como en un intento de no perder de vista al astro rey, y entonces perdí el aliento y creo que también la consciencia por unos segundos.
- ¿Estás bien? ¿Puedes oirme?
- Mmmmm…¿Qué hago aquí?
- Eso me pregunto yo. No sabía de nadie que conociera este lugar.
Se levantó y dándome la espalda se desperezó, volviéndose a sentar de nuevo para mirarme.
Comprendí por qué me había desmayado. Ahí estaba él. Moreno, realmente tostado por el sol, para ser pelirrojo. Con unas pecas aún más oscuras, que le daban un aire pícaro a sus mejillas. Todo esto enmarcando sus chispeantes ojos verdes, por no mencionar sus carnosos labios.
En verdad era el hombre que cualquier mujer desea ver en sus sueños, y, para qué mentir, también fuera de ellos. Pero no era su rostro lo que me había hecho perder la consciencia, sino su espalda. Esta se encontraba surcada por una profunda cicatriz muy reciente, desde su hombro derecho hasta la cadera izquierda. Aún incluso parecía tener costra en algunas partes. No podía. Desde pequeña sentía aversión por esa clase de heridas, más aun cuando no sabía como habían sido provocadas. Mi mente macabra ideaba y escenificaba una y mil veces los numerosos motivos que se me ocurrían para que se hicieran tales destrozos en un cuerpo.
Y más aun en un cuerpo tan bello como el de ese chico.
La herida era tan profunda que debía de haber dañado el tejido muscular. Alcé mi mano para acariciarla. Morbosamente quería sentir su tacto, quizá para imaginar mejor cómo había sido infligida. Y es que tenía un cuerpo tan hermoso, atlético, fuerte, suave…TAN…
- ¿Estás bien?
- ¿Eh?
Sin darme cuenta, estaba mirándole directamente a los ojos mientras acariciaba su cicatriz, su horriblemente atractiva cicatriz. Llevaba así un buen rato, sumida en mis pensamientos.
- Sí, estoy bien.- Aparté la mano- Lo siento.
- No hay por qué. Algún día te contaré como me la hice. Por cierto, me llamo Max. – dijo, con una enorme sonrisa que hacía chispear más aun sus verdes ojos.
- Encantada, yo soy Dawn.
- Bonito nombre. Desde aquí se ve muy bien.
- ¿El qué?
- El amanecer, claro.
- Ah, claro, lógico…- reí tontamente.
Me tendió su mano mientras se incorporaba. Yo la acepté. El contato con esa mano cálida provocaba sensaciones extrañas en mi estómago. Estás aumentaron cuando, con el impulso al levantarme, quedamos a apenas dos centímetros el uno del otro. Nos quedamos así unos segundos, primero mirándonos a los ojos, después mirando al suelo. Ya iba a apartarme yo, incómoda, cuando me cogió la cabeza con sus manos y me besó pasionalmente bajo el hechizo de la puesta de Sol pronta a su fin.
Acaricié sus manos, luego entrelacé mis dedos con su cabello rojizo, correspondiendo con vehemencia a su beso. Bajó lentamente sus manos y yo hice lo mismo, acariciando lentamente con la yema de mis dedos su espalda, su cicatriz. Nos mordíamos, lamíamos, saboreábamos nuestros besos, nuestros labios. Dulcemente cogió mi mano y me arrastró fuera de ese lugar, rompiendo el beso. Lo veía todo a cámara lenta. Su mano en la mía, las calles vacías de gente, los pasos que me llevaban a algún lugar donde deseaba ir. El calor invadía mi cuerpo, a pesar de que el Sol había ya desaparecido.
Podía notar la atracción, el deseo, crecer en mí a cada mirada que lanzaba a Max. Y más cuando él me miraba a mí, con sus ojos que despedían fuego.
Hicimos el amor en su apartamento. Varias veces. Hablamos de muchas cosas que no merece la pena relatar, y salimos a la calle, donde varios jóvenes transportaban unas largas escaleras dios sabe a dónde y por qué motivo. Y de pronto, la nada.
Esa nada se transformó lentamente en mi mullida cama, en el sonido del despertador y en la certeza de que todo había sido un dulce y cálido sueño.
Djehra dijo:
Febrero 20, 2008 a 10:18 pm
Hola!
Bueno bueno, donde es la 3a parte? :p No puede ser todo! >w<
Besos!
Djehra