Culpable (II – Camino a la caída)

Febrero 11, 2008 at 9:36 pm (Culpable) (, , )

Advertencia: El texto puede contener escenas de índole sexual, incestuosa (twincest), no aptas para menores, homofobos, personas sensibles y/o que no gusten de Tokio Hotel. Si continuas leyendo es bajo tu completa responsabilidad.
LOS PERSONAJES INTEGRANTES DE LA BANDA, ASÍ COMO SIMONE Y ANDREAS, NO SON MÍOS, SON PERSONAS REALES QUE TIENEN UNA VIDA APARTE TOTALMENTE DESCONOCIDA POR MÍ. LOS HECHOS QUE AQUÍ SE CUENTAN SON SOLO PRODUCTO DE MI IMAGINACIÓN (en teoría). 

Ya en el local donde era la fiesta, dedicaron un buen rato a firmar autógrafos de todos aquellos que habían pagado por entrar a esa fiesta privada. Después Tomfue en busca de una chica que había visto, la cual le había parecido muy atractiva. “Es igual lo que hagas, seguirás pensando en Bill” le decía una voz en su interior. Sabía que era cierto, y no pudo evitar una punzada de celos cuando vio a su hermano hablando con una joven morena. “Bueno, ya basta, es mi hermano, no voy a poder hacer nada, ¿por qué me torturo?”. Cogió a la chica por la espalda y la besó en el cuello. Ella se giró para corresponderle, a lo que él reaccionó cogiéndola de la mano para arrastrarla a una habitación privada de las varias que poseía el local. Cerró con llave, no sin antes mirar en dirección de Bill para ver con disgusto a su hermano acariciando el pelo de la morena. Una persona se interpuso en el camino de su mirada, haciéndole gestos de lo más desagradables, y acercándose a esa puerta. Parecía que le gritaba algo que no podía escuchar por la música, se acercaba a una velocidad considerable, pero cerró antes de que pudiera entrar.

* * *

Aquella chica era guapa. Y simpática, sobretodo eso. Tenía una sonrisa que encogía el corazón. Hacía ya rato que no escuchaba lo que decía. Se perdía en sus labios rosados, en sus ojos verdes, su tez de porcelana, su cabello. Su lacio cabello moreno que llevaba suelto. Le caía sobre los hombros graciosamente, y ardía en deseos de tocarlo.

- ¿Me estás escuchando?

- ¿Eh?.- dijo Bill, saliendo de su trance.

- Ya veo que no.- comentó la chica, divertida.- ¿En qué pensabas, señor McEmbobado?

- En tu pelo.- dijo el menor sin darse cuenta.

Volvía a estar ensimismado.Enredó sus dedos en un mechón de pelo de la joven, que se ruborizó y sonrió tímidamente.

Sentía mariposas en el estómago. “Como cuando abrazo a Tom” pensó. Pero no podía ser. Tom y él… eran gemelos. Claro que eso en realidad no facilitaba las cosas. Quizá por eso se sentía tan especial con él, pero no debía, no podía pasar de ahí.

Giró un momento la cabeza, tenía esa extraña sensación en la nuca de que alguien le estaba mirando. Ahí estaba Tom, observándole, con un cara de lo más extraña. No sabría describir lo que vio en los ojos de su hermano mayor. Otra vez la joven le devolvió a la realidad, dándole un beso suave y cálido en la mejilla. Cuando volvió a mirar, su hermano ya no se encontraba ahí. Un tipo esperaba al lado de la puerta donde se había metido. En pocos segundos la morena y él se besaban apasionadamente, por lo que tampoco tuvo tiempo de pensar en ello de todas formas.

“Debería hacerlo con ella”. Bill, a pesar de su edad, no había perdido la virginidad aun. Creía en el amor verdadero y lo esperaba aun, pero las malas lenguas comenzaban a especular sobre su sexualidad. “A veces yo también dudo, sobretodo cuando veo a Tom sin ropa”. Sacidió su cabeza para apartar esos pensamientos y se acercó al oido de la chica para proponerle algo más íntimo, cuando un gran escándalo llamó su atención. Pensó, sin embargo, que sería una pelea cualquiera y siguió a lo suyo.

- Bill, es Tom- dijo Georg, que de pronto se encontraba a su lado estirándole del brazo.

- Pero Georg, Stella…Tom puede esperar un rato.

- Bill, es importante.

- ¿Qué sucede?.- Miró interrogante a Georg, que tenía las manos llenas de sangre.- Dios mío. Diablos, Georg, ¿qué ha pasado?.- Georg se mantuvo en silencio.- Stella, mi hermano…lo siento.- Miraba angustiado en todas direcciones, buscando una explicación, solo viendo las manchas que había dejado su amigo en su camiseta.

- No pasa nada.- dijo Stella, confundida aun.- Ve.

* * *

Se encontraba en el centro del alboroto que se había organizado. Notaba su cuello y su vientre pegajoso. Quería sentir dolor, algo que le indicara que aun estaba vivo, pero ya no sentía más que cómo perdía la consciencia. Con los ojos entrecerrados vio el rostro amado de su hermano. Le oía, pero no entendía lo que decía. Todo se apagaba a su alrededor.

- ¡Tom! ¡Tom! ¡Mírame! ¿¡Qué ha pasado!? Tom, por favor, mírame, escúchame, dime algo…¡¡JODER!!

1 comentario

  1. Aelilim dijo:

    ¿Qué decirte…?
    Me intriga y más porque haz… herido a Tomi.

    Por cierto, ahí está mi mail/msn por si quieres hablar conmigo. =D

    Saludos~

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