Culpable (I – Ángeles en la tierra)

Febrero 8, 2008 at 4:05 pm (Culpable) (, , )

Advertencia: El texto puede contener escenas de índole sexual, incestuosa (twincest), no aptas para menores, homofobos, personas sensibles y/o que no gusten de Tokio Hotel. Si continuas leyendo es bajo tu completa responsabilidad.
LOS PERSONAJES INTEGRANTES DE LA BANDA, ASÍ COMO SIMONE Y ANDREAS, NO SON MÍOS, SON PERSONAS REALES QUE TIENEN UNA VIDA APARTE TOTALMENTE DESCONOCIDA POR MÍ. LOS HECHOS QUE AQUÍ SE CUENTAN SON SOLO PRODUCTO DE MI IMAGINACIÓN (en teoría).
“No hago nada. No consigo hacer nada. No toco, no duermo, no vivo. Solo soy un inutil que llora de amor por un sueño y suspira por una realidad tan lejana como imposible.”
No podía mirarse en el espejo. Cada vez que lo hacía le veía ahí. ¿Cómo no verle? Eran tan identicos que a veces creía que el espejo comenzaría a comportarse como Bill.Estaba convencido de que no era bueno aquello que sentía, y por eso lo evitaba, se alejaba, se mostraba frío. También era el motivo de que saliera con tantas chicas. Satisfacer sui deseo con ellas no bastaba, pero era suficiente para poder contenerse. Y es que Bill era tan…hermoso… Cuando le veía cantando, bailando, haciendo esos gestos que volvían locas a las fans…No podía soportarlo. En esos momentos deseaba besarle, devorarle, lamerle, acariciar los rincones de su cuerpo haciendo realidad sus más oscuros deseos, pero por encima de todo anhelaba grtiarle lo que sentía.Se miró de nuevo en el espejo. Este le devolvió la mirada. “Si al menos no fuera mi hermano…
- ¡Tom! ¡Termina ya de ducharte, o llegaremos cuando la fiesta haya terminado!- el grito de Georg sobresaltó al pobre Tom.
- ¡Ya voy!- respondió lo bastante alto como para que los tres pudieran escucharle. Dejo de vagar por sus pensamientos para secar su cuerpo. “Este cuerpo tan condenamente parecido al de Billy” pensó sin querer. Decididamente su gemelo ocupaba cada pequeño resquicio de su atribulada mente.
Bill entró al baño con un peine en la mano y un bote de fijador en la otra, murmurando algo sobre el cerdo de Georg y su descontrol intestinal.- No entiendo cómo puede decir que no le pasa nada. Debería ir a un médico o su gastroenteritis acabará con nuestro sentido del olfato. Y todo por quedar con esa chica en la fiesta.. No se que os pasa con las chicas, están por encima de vuestra salud, ni que merecieran eso.

Reparó en su hermano, que trataba de secarse sin que se le viera su desnudez. Le pareció una actitud extraña, eran gemelos, sus cuerpos eran iguales, además de que siempre se habían visto desnudos sin ningún problema, pero no le dio más importancia, ya que Tom estaba de lo más raro últimamente. “distanciado, es como está. Será que hemos crecido”.

- ¿Aun así, Tom? Luego tienes los cojones de decir que yo soy el lento. Más vale que no tardes, o estos dos entrarán a arrancarte las tripas a arañazos.

A punto estuvo de ofrecerle ayuda, pero después lo pensó mejor. “Ya somos mayorcito, A Tom no le hará ni puñetera gracia”. Se arregló el pelo y comenzó a aplicarse el delineador negro. Luego se maquilló los ojos de negro en la zona exterior del párpado y blanco en el interior. A conjunto con su ropa, unos pantalones ajustados negros y una camiseta también ajustada a rayas horizontales blancas y negras. Se miró, criticando su aspecto para luego alabarlo.

“Como un ángel” pensó el mayor. Ciertamente, con todos los complementos, uno podría decir que se trataba de alguna clase de angel. A Tom le gustaba pensar que así era, que ellos eran las dos mitades de un ángel caído a la tierra por dios sabe qué motivos.

- Bill…- dijo en un susurro, sin darse cuenta.

- Dime, Tom.- El menor le miraba con ojos preocupados, aquel tono de voz no era habitual en su hermano, el cual se sobrecogió al darse cuenta de que su susurro no había pasado desapercibido.

- Nada, pensaba en cuando aun éramos niños.- dijo, esperando que su voz no le delatara.

- ¿Tú también piensas en eso?- vio en los ojos del mayor una nostalgia al parecer contenida por mucho tiempo, y se abrazó a él. Quería decirle con esto que aun eran “Bill y Tom”, que aun estaban unidos.

- Siempre estaremos juntos. Siempre. No te preocupes.

Bill salió del baño dando saltitos, contento por nada en concreto, dejando a Tom con la ardua tarea de vestirse mientras su mente aun se encontraba perdida en el repentino abrazo de su hermano, y en el aroma que desprendía Bill, ese aroma que amaba, ese olor que había quedado impregnado en su piel para el resto del día.

A la salida del hotel los cuatro se encontraron con Andreas y un chico desconocido que sonreía nervioso.

- Chicos, este es Chris, ehm… un amigo.

- Ya, y nosotros tenemos que creerte por…- le picó Tom

- Por que lo digo yo.- Le dirigió al mayor una mirada furibunda, que fue respondida con otra de peor calaña. Parecían dos felinos a punto de saltar.

- Está bieeeeen, chicos, no peleeeiiiis…pareceis niños- dijo Gustav, a sabiendas de que no iba a ser escuchado.

Inmediatamente comenzó la absurda pelea. Bill, Gustav y Chris miraban con los ojos muy abiertos cómo se pegaban “amistosamente” los dos chicos.

- No os preocupeis, ya sabeis que no se matarán- comentó Georg.

Era cierto. Tom andaba siempre metiéndose con todos, era su forma de ser, pero jamás peleaba en serio, salvo cuando era para defender a Bill. Pronto los dos muchachos estaban en el suelo, manchados, riéndose y amigos de nuevo. Cuando consiguieron levantarse a pesar de la risa, reanudaron el camino a la fiesta.

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